Los primeros 3 meses de vida del cachorro marcarán su caracter de adulto

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Durante los 3 primeros meses de vida, las vivencias y la experiencia que viva serán una huella imborrable que conformará el carácter del cachorro de adulto y que condicionará el resto de su vida, afectando a la socialización con otros perros, con los seres humanos y con la integración jerárquica en su” manada”. El período crítico del cachorro es una etapa crucial para que el perro alcance de adulto el equilibrio emocional y psíquico que es de esperar.

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Cachorro jugando



Para que el cachorro se convierta en un adulto sano y con un carácter estable, necesita cuidados a todos los niveles, es decir, físicos, emocionales y psíquicos.

En el primer apartado está un buen plan de alimentación: las desparasitaciones internas (las vulgarmente conocidas como lombrices) y las externas (las pulgas y garrapatas, principalmente), el cuidado del pelo con limpieza diaria con un paño húmedo y el cepillado, evitando quitar la protección grasa que el cachorro tiene en la piel con baños hasta los seis meses como mínimo. Además, se debe seguir el plan de vacunación que indique el veterniario.

La importancia del ámbito emocional en la cría del cachorro.

En el ámbito emocional, el cachorro necesita integrarse en la “manada” donde vive gradualmente, sin traumas. Los juegos resultan indispensables para potenciar sus habilidades innatas (por ejemplo, tirarle una pelota o jugar al escondite, lo cual le obligará a olfatear dónde se encuentra su amo.

A nivel psicológico, es fundamental que tenga las vivencias adecuadas. Hay que educarlo y enseñarle las normas básicas de convivencia. Nunca se debe asustar ni castigar al cachorro, que aceptará de buen grado un sonoro “no” cuando haga algo inadecuado. De igual forma, sabrá valorar positivamente un trato justo, pero no aceptará la tiranía ni las reprimendas que no sea capaz de entender.

Por ejemplo, es frecuente dar al cachorro zapatos viejos para que juegue, pero cuando cogen uno nuevo, le reprendemos. Nuestro cachorro nunca logrará entender por qué puede jugar con un zapato y con otro no. Para evitar esto, es importante que el cachorro tenga sus juguetes propios desde el principio de la convivencia.

Durante ese período crítico el perro debe ser sociabilizado y estimulado correctamente, para evitar, la frustración del ejemplar una vez que se haga adulto, por ejemplo, la inseguridad que se transforma en ataque súbito por miedo, las riñas con otros perros, el temor a las personas desconocidas, etc.

Es fundamental estar bien documentados en este aspecto.Si lo hacemos bien, nuestro cachorro se convertirá en un adulto feliz.